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Mostrando las entradas etiquetadas como maternidad

Maternidad: el trabajo más difícil del mundo.

Mi hija mayor cumple 20 años. Rebuscando entre mis escritos, tropiezo una y otra vez con la huella de sus pasos: sus primeros garabatos, sus primeras letras, los dibujos dedicados, las notas de adolescente. No he podido evitar la nostalgia, las ganas de abrazar a la niña que fue,  de sentarla en mi regazo, de llenarla de besos, de atender sus miedos, de acompañar sus logros. Recuerdo su infancia como una época muy difícil para mí…en primer lugar, por la depresión que me atravesó cuando su padre decidió marcharse de nuestras vidas. En segundo lugar, por la dificultad de salir adelante sola, sin abuelos, tíos, primos o amigos en un pueblo donde no conocía a nadie, con dos niños pequeños a mi cargo. En aquél momento, la vida consistía en hacer malabarismos: buscar canguros para que se ocuparan de mis hijos por las mañanas,  dejarles a comer en la escuela , rezar porque no enfermaran. Si había de hacer alguna cosa extra, eso significaba más canguros que se ocuparan de e...

Creencias

Cuando una semilla, decía uno de mis profesores, cae en tierra fértil, crece y se desarrolla como aquello que está preparado para ser; sea árbol, flor, o arbusto. Imaginaros una semilla de roble que cayera en terreno baldio. Sin sustrato con qué alimentarse. Quizás con pocas o excesivas horas de sol. O que, para obtener agua, tuviera que alargar enormemente sus raíces por el suelo. ¿Cómo sería el árbol resultante? Sin duda, su forma posterior estaría adecuada a las condiciones en las que tuvo que crecer. Así ocurre con nosotros. Caemos en un terreno familiar que se nutre de determinadas creencias. Las cuales, por supuesto, estarán, a su vez, insertas en un campo de creencias sociales, culturales y, para una mujer, patriarcales. El ser que somos irá aprendiendo a potenciar todo aquello por lo que recibe mayor aprobación, al mismo tiempo que reprimiendo o negando todo aquello que no es bien recibido en su entorno. Cuando mi hija era pequeña, solíamos pasar las tardes de invi...