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Mostrando las entradas etiquetadas como tristeza

El sentido de las palabras:“te quiero “ y “perdón”

Rememorando su infancia, una mujer me relata cómo a los 4 años vivió  - “una noche que jamás olvidaré” – el momento en que su madre la abandonó. Recuerda todavía su propia angustia, cómo le pedía a su padre que dejara de golpear a la madre y cómo sus demandas no sirvieron de nada. El padre la llevó a vivir con los abuelos paternos, así que en una misma noche ella perdió su madre, su casa y, por extensión, lo que hasta entonces conocía como familia. A ese dolor, tremendo para una niña, se le añadió el dolor del abandono del padre.  Ella recuerda todavía cómo el padre, cuando venía a visitarla, le decía “te quiero”. Y como ella, agarrada a su mano, le imploraba y le suplicaba que no se fuera. En vano. Como adulta, a día de hoy, todavía recuerda el dolor de la espera, la contradicción entre la palabra amorosa y la conducta del padre, su ausencia prolongada. Solemos utilizar las palabras muchas veces sin ser conscientes de lo que para el otro significan, o del con...

La trampa del pensamiento positivo.

Ya hace unos cuantos – bastantes- años que estamos inmersos en mensajes del estilo: Puedes tener cualquier cosa que quieras si estás dispuesto a renunciar a la creencia de que no lo puedes tener ; La gente a la que le va bien en la vida es la gente que va en busca de las circunstancias que quieren y si no las encuentran, se las hacen, se las fabrican; y todo tipo de pensamientos “positivos” que nos han conducido, erróneamente, a la fantsía de la omnipotencia. ¿Qué pasará entonces cuando la vida  nos sorprenda con acontecimientos inesperados? ¿Es que nos hemos de sentir culpables de haber fallado? ¿De no haber sido capaces de fabricarnos las circunstancias adecuadas? La trampa en la que hemos caído es pensar que todo cuanto ocurre está bajo nuestro control. Que podemos obtener cuánto deseamos – distinto de lo que necesitamos-  Para mí, ese es el pensamiento fantástico: creer que podemos controlar la vida, con  todas sus vicisitudes. Y para ello negamos todo cuant...

¿ Quién teme al lobo feroz? Control o gestión de las emociones.

Hace unos días tuve una visita curiosa: una mujer, de unos 58 años, acudió a la consulta con una demanda en particular. Quería aprender a controlar sus emociones ya que, según me dijo, su  incapacidad de hacerlo era la causa que ella identificaba como responsable de todos sus problemas. Semanas más tarde, en un grupo de padres, de nuevo escuché hablar de la necesidad de controlar las emociones. La palabra control significa, entre otras cosas, dominio, preponderancia, inspección, intervención. En este caso, cuando nos referimos a controlar las emociones, estamos expresando la necesidad de que una parte de nosotros ejerza o tome el mando sobre otra parte.  Y esa parte que debe ejercer tal poder la situamos en la capacidad de la mente de racionalizar cuánto nos ocurre. De manera que utilizamos la razón y la lógica para sofocar aquello que, según parece, nos desestabiliza o nos molesta o, cuando menos, nos intranquiliza. En el mismo grupo, a continuación no supieron reconocer...