Los seres humanos necesitamos sentirnos integrados dentro de un grupo social, como la familia o los amigos. Necesidad de pertenencia y de recibir afecto dentro de cada grupo. Esto es lo que hace que sea tan importante para nosotros sabernos acogidos por nuestra familia, por nuestros amigos, por nuestros compañeros de trabajo o de estudios. Saber que pertenecemos a un colectivo nos ayuda a superar los sentimientos de soledad y alienación y nos conecta con el amor y el reconocimiento. La frustración de esta necesidad fundamental da lugar a desajustes personales y a estados psicopatológicos. Estados que serán difíciles de superar y transitar si no aprendemos a reconocer la emoción primaria que nos embarga, legitimarla y, desde luego, gestionar su expresión. Reconocer la emoción primaria es una tarea ardua que requiere mucha conciencia y, a menudo, acompañamiento terapéutico. Es necesario que nos preguntemos cómo vivimos la experiencia de la soleda...